La ausencia de instintos en el hombre (parte 2)

por: Gil Burgos

La verdadera cuestión es la de si los instintos son compatibles con la organización social del hombre, con su naturaleza social y con la responsabilidad de este ante sus propios actos. La respuesta es que no son compatibles.

(Revista Cubana de Psicología, 1988)

Luego de haber revisado los planteamientos contenidos en el artículo de la Revista Cubana de Psicología (1988) publicado en nuestro anterior escrito, propongo añadir evidencia adicional que demuestre la ausencia de instintos en el ser humano.

El embrión humano comienza a presentar una rudimentaria estructura neuronal a los 25 días de gestación (Poch, 2001). Desde ahí se inicia un frenético desarrollo de todo lo que es el aparato neuronal. Esto desembocará en la producción de prácticamente todas las neuronas con las que contará el sujeto en el transcurso de su vida.

Considerando que el cerebro humano desarrollado contiene del orden de cien mil millones de neuronas y que prácticamente no se añaden neuronas después del nacimiento, puede calcularse que las neuronas deben generarse en el cerebro a un ritmo promedio de más de 250,000/min.[1]              (Poch, 2001).

El que tengamos casi la totalidad de nuestras neuronas al momento de abandonar el útero materno no significa que nuestro cerebro está maduro al momento de nacer. Nada más lejos de la realidad. El ser humano es -si no el más- uno de los organismos biológicos que más cuidado necesita antes de poder valerse por sí mismo.

Esta situación es consecuencia de la línea evolutiva en la especie humana, sobre todo por nuestra condición de animales bípedos (Marcus, 2009). Para que la hembra primate pudiera caminar en dos patas y evolucionar a la hembra humana, fue necesario que se encogieran los huesos de la pelvis. Como consecuencia, el ser humano próximo a nacer se ve obligado a abandonar el útero materno a los nueve meses de gestación. Si no fuese así, las dimensiones de la cabeza y el cuerpo del niño le impedirían salir. Esto provoca dos situaciones en el recién nacido. La primera es que el cerebro no esté completamente formado al momento del nacimiento. Como mencionamos anteriormente, si lo estuviera, no podría pasar por la cavidad uterina. Lo segundo, y posible consecuencia de lo primero: nacemos con un cerebro increíblemente plástico. Cuando nos referimos a la plasticidad, en realidad nos remitimos a la ausencia de instintos[2].

Ya que el planteamiento que niega la existencia de instintos en el ser humano podría ser polémico para algunos, procedamos a revisar dos de los instintos que con más fervor se adjudican a nuestra especie: el de supervivencia y el materno.

El instinto obliga, no permite elección. Recordemos que es un mandato hacia una conducta o acción específica, preestablecido genéticamente. (Revista Cubana de Psicología, 1988)

Comencemos entonces por el instinto de proteger nuestra vida, conocido como “de supervivencia”. Si este instinto en realidad existiera, no podría haber acróbatas de circo, rescatistas, corredores de carreras y mucho menos existirían suicidas. El ser humano se vería impedido para ejecutar cualquier acción que ponga en peligro su vida. El instinto lo obligaría a utilizar todas sus habilidades y capacidades para conservar su vida y por otra parte, le impediría cualquier acto que atentara contra ella.

El “instinto” materno

Continuemos ahora con el análisis del llamado instinto materno. Podría alegarse que en la hembra humana existe algún tipo de predisposición genética a proteger a su cría, como puede verse en la gran mayoría de los animales. Sin embargo, si esto fuera así, no serían posibles los abortos, ni las madres que venden, maltratan y asesinan a sus hijos. Diariamente podemos ver en los titulares de los medios de comunicación historias que reflejan la ausencia del llamado instinto materno en la especie humana.

Si proseguimos con el análisis exhaustivo de todos los “instintos” que adscribimos a nuestra especie descubriríamos que, en realidad, son conceptos morales, ideales con los que, quizás de una manera inconsciente, intentamos programar nuestra mente haciéndonos creer que existen, conceptos que nos facilitan vivir en sociedad. Abortar un hijo, caminar a través de la cuerda floja, saltar de un avión o ir a la guerra, entre otras, acciones  que aparentemente van en contra de los instintos, parecen provenir más de la interacción dialéctica de nuestro cuerpo con el entorno que de una mera predisposición genéticamente heredada.

Si el ser humano estuviese dotado de instintos, no existirían conceptos como “buena”, ni “mala” madre, ya que todas las madres se comportarían de la misma manera, obligadas por el mismo “instinto materno”. Por otra parte el concepto de “arriesgar la vida” no tendría razón de ser, no nombraría nada debido a que, obligado nuevamente por el instinto de supervivencia, ningún ser humano arriesgaría su vida, por nada. Si tuviéramos instinto de supervivencia, jamás hubiesen existido las guerras. En el instinto no hay elección. Ir en contra del instinto sería como plantearse el escoger que el corazón bombee sangre, o que los pulmones procesen oxígeno, o que podamos escoger apagar el cerebro. Estos no serían planteamientos lógicos. Sencillamente, no son cosas que podemos escoger.

Luego de negar la existencia de instintos en el hombre, nos preguntamos ¿qué le queda entonces para generar sentido a su experiencia de vida? Nuestra propuesta es que cuenta con una asombrosa plasticidad cerebral mayor que la de cualquier ser vivo en el planeta. Analizaremos esta plasticidad cerebral humana desde dos miradas, la primera, cuando se “rompe” el aparato biológico, representado con el caso de Jody Miller a quien a la edad de tres años se le extirpó casi completamente el hemisferio derecho. En este caso el hemisferio izquierdo tuvo que asumir la totalidad del funcionamiento del cuerpo de la niña. Y una segunda mirada cuando la “ruptura” se da en lo sociocultural, esto lo evidenciaremos analizando los casos de los niños ferales.

En el caso de Jody Miller se observaba un descontrol degenerativo de los impulsos eléctricos provenientes de su hemisferio derecho. A consecuencia de esto, Jody experimentaba una gran cantidad de convulsiones que cada vez se hacían más frecuentes afectando significativamente su calidad de vida. Agotadas las demás alternativas de tratamiento médico, se le realizó a la pequeña el procedimiento de remoción del hemisferio afectado, denominado hemisferiotomía[3]. La operación fue realizada con éxito en el Hospital de Johns Hopkins, en 1999.[4]  Sorprendentemente, Jody ya estaba caminando a los diez días de habérsele extirpado su hemisferio. Tomando en cuenta que el hemisferio derecho controla el lado izquierdo, ¿cómo era posible que mantuviera control de ese lado del cuerpo? La explicación podemos encontrarla en la plasticidad del cerebro que puede: “… cambiar de forma, creando nuevas conexiones entre las neuronas para remplazar  las células dañadas”.[5] El hemisferio izquierdo de Jody comenzó a asumir las funciones del hemisferio derecho extirpado, casi inmediatamente después del procedimiento. Queda por ver los efectos que la remoción de su hemisferio derecho pueda tener en sus relaciones interpersonales o en su procesamiento de emociones, ya que es este hemisferio el que mayormente se encarga de estas instancias. Actualmente Jody cuenta con catorce años y hasta el momento, tanto su desarrollo emocional como sus relaciones interpersonales no presentan ninguna disfunción[6]. Esto puede deberse a la edad en que Jody fue sometida al procedimiento quirúrgico.

Como resultado de la operación, podríamos decir que el mensaje recibido por el hemisferio izquierdo de Jody, era que “tenía que asumir las funciones de ambos hemisferios.” Esta “instrucción” fue recibida por el hemisferio izquierdo de Jody, precisamente, en el momento en que las conexiones interneuronales comienzan a desarrollarse con mayor magnitud. Debemos recordar que en el periodo de los tres a los doce años, las neuronas desarrollan la mayor cantidad de conexiones que tendrá el adulto a través de toda su vida, en otras palabras, el cerebro está en pleno proceso de “cocción”.

El otro caso que evidencia la ausencia de instintos y por ende, la plasticidad del cerebro humano (en esta ocasión desde el rompimiento de lo sociocultural), es el de los niños ferales. Estos niños tienen la característica especial de haber crecido sin ningún o con un mínimo de contacto con otros humanos[7].  Se han reportado casos de niños que han sido criados por animales como: perros, osos, lobos o simios. Desde esta perspectiva están desprovistos tanto de la cultura humana[8] como del lenguaje. El resultado, como veremos, es un humano animalizado.

Para tratar de lograr una mayor compresión sobre algunos aspectos de los casos de niños ferales que enunciaremos más adelante, revisemos por un momento cómo se ha llegado a gran parte de los descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro. Paradójicamente, estos descubrimientos se han generado cuando por alguna razón, el cerebro se “rompe”. Por ejemplo, la alta incidencia de traumas físicos en un área específica del cerebro y la posterior observación de que ciertas funciones motoras específicas son afectadas como consecuencia de estos, lleva a los científicos a pensar que es esa particular área afectada del cerebro la que interviene en esa función motora en particular. La similitud de la estructura cerebral entre los humanos, al menos en lo que respecta a la ubicación en el cerebro de sus facultades motoras, hace posible que hoy en día se puedan predecir las funciones psicomotoras que se afectarían si el sujeto sufriera traumas o afecciones en regiones específicas del cerebro.

En el caso de los niños ferales se analiza precisamente otro tipo de “rompimiento”, no del tipo biológico, como en los que se ve envuelto el cerebro cuando recibe un trauma físico, sino un rompimiento con el mismo cuidador humano, y por ende, con todo lo que tiene que ver con la cultura. En otras palabras, podríamos decir que el niño feral atraviesa un rompimiento con lo humano.

En una interesante producción para la televisión, desarrollada por National Geographic, en la que se develan varios casos de niños ferales (Feral Children), encontramos el de Víctor, “el niño salvaje de Aveyron”. Este niño fue descubierto en 1799 y podría ser el caso más documentado de un niño feral. Encontrado en estado salvaje en la región de Saint – Sernin (sur de Francia), a la edad de 11 anos, Víctor nunca pudo aprender el lenguaje y, por ende, no logró adaptarse totalmente a la sociedad humana.

Sorprendentemente, se han registrado casos de niños ferales en la historia más reciente. En 1970, Genie, una niña de trece años fue rescatada de la casa de sus padres en California. Durante sus primeros años de vida vivió confinada en un cuarto pequeño y oscuro, prácticamente sin contacto humano, y aunque tenía 14 años de edad cuando se puso en contacto con el lenguaje, logró algunos progresos. Aprendió con bastante rapidez a producir oraciones cortas, pero su gramática nunca supero las capacidades lingüísticas de un niño de 2 años y medio.Luego de haber sido rescatada, se realizaron múltiples esfuerzos para enseñarle el lenguaje. Se logro un avance moderado con el uso del lenguaje de señas. Aprendió  cierta cantidad de palabras,  sin embargo, nunca se consiguió que las organizara linealmente de una forma coherente (sintaxis).

1990, región de Novaya Blagoveschenna, Ucrania. Oxana Malaya, una niña de ocho años, abandonada por sus padres a la edad aproximada de tres, es rescatada luego de estar conviviendo con una manada de perros salvajes por casi cinco años. En este caso es sorprendente la manera en que esta niña adquirió los movimientos, expresiones (como ladridos y gruñidos) e inclusive la habilidad de correr en cuatro patas. Oxana, llegó al extremo de desarrollar, de una manera particular, el olfato, oído y  vista, sentidos especialmente usados por los perros, precisamente sus “cuidadores” durante estos cinco años. Esta capacidad  humana de ajuste de los órganos sensoriales también se ha visto en otros casos de niños ferales cuidados por animales.

Oxana, al ser rescatada a una edad relativamente temprana (ocho años),  tuvo mayor capacidad de asimilar el proceso de aprendizaje del lenguaje e inclusive de organizar palabras en oraciones completas. Los investigadores argumentan que pudo hablar otra vez  ya que tenía ciertas nociones de lenguaje antes de que fuera abandonada. Aunque la niña pudo desarrollar cierto tipo de utilización del lenguaje, caminar erguida y establecer algún tipo de relaciones humanas, no logró reintegrarse totalmente a la sociedad. Prueba de esto es que en el 2006, se conocía que Oxana, quien ya contaba con la edad de veintitrés años, aún residía en la clínica de Baraboy, fuera de Odessa, ayudando a cuidar las vacas en la granja. Es poco probable que Oxana deje la Institución ya que, según los especialistas que la atienden, carece de las habilidades para sobrevivir en sociedad.

Después de una serie de pruebas cognoscitivas, se concluyó que Oxana tiene la capacidad mental de un niño de seis años. Puede contar pero no sumar. No puede leer o deletrear su nombre correctamente. Tiene dificultades de aprendizaje pero no es autista y todavía conserva algunos rasgos de conducta canina, por ejemplo la tendencia a esconder los objetos tal como hacen los perros con sus huesos.

Extrañamente, en estos casos no solamente se ha visto afectado el comportamiento de la persona. Sentidos como la vista y el olfato han llegado a presentar un mayor desarrollo en los niños ferales que en niños criados con contacto humano. Estas investigaciones evidencian la sorprendente plasticidad[9] del cerebro y del aparato biológico. Es decir, el ser humano tiene la capacidad de adaptarse a la manada y “convertirse” en perro. Sin embargo, el perro no tiene la capacidad de “convertirse” en ser humano.

No obstante lo descrito en los casos anteriores, la plasticidad cerebral humana aparenta tener un periodo específico de tiempo, al menos en lo que a la adquisición del lenguaje se refiere. Según la teoría del período crítico[10] propuesta por Lenneberg (1967: 125-178), el sujeto humano tiene un tiempo determinado para la adquisición del lenguaje, luego del cual, se hace virtualmente imposible aprenderlo. Según esta teoría, en el período de la pubertad el aparato cerebro-sensorial alcanza un período de maduración tal que si el niño no ha aprendido un primer lenguaje, encontrará estas áreas del cerebro comprometidas en otras funciones o eliminadas. Este proceso de maduración mediante ajuste y exclusión de las sinapsis desde los primeros años de vida hasta la pubertad, aparenta ser confirmado por recientes investigaciones.

The new born has about the same number of neurons as an adult, but only 25% of the brain volume has developed. Infant’s brain cells are connected by some 50 trillion synapses. By age 3, the synapses number about 1,000 trillion, many more than will ultimately be present in the adult brain. Beginning at the age 3, synapses are selectively eliminated; by the age 15, they number about 500 trillion, a number that remains relatively stable thereafter. The selective elimination of synapses is an indication of how much the brain is shaped by experience. 

(Halfon, Shulman, Hochstein, 2001)

Como vemos, desde la edad de los tres años hasta la pubertad, el cerebro aparenta realizar una reconfiguración en la que desecha el 50% de las conexiones neuronales (sinapsis). En el caso de los niños ferales, el cerebro, aparentemente se configura para adaptarse a un medio ambiente carente del contacto con otros humanos y por ende, de lenguaje.

Imaginemos que encontramos un cachorro de perro perdido en la calle y lo llevamos a vivir a un apartamento en un piso 12. Durante dos años lo mantenemos allí encerrado, alejado del contacto con otros perros. En este caso, podríamos llegar a la conclusión de que, después de ese periodo de tiempo, si expusiéramos al animal al contacto con otros miembros de su especie, encontraríamos un perro que se comporta como tal. En el caso del humano, la cosa es diferente. Oxana Malaya continuaba comportándose “como perro” tiempo después de haber sido rescatada de su convivencia con ellos.

En los casos de los niños ferales podemos  observar como la plasticidad del cerebro del ser humano llega inclusive al punto de hacer que el sujeto se comporte de una manera o asuma unas actitudes totalmente diferentes a las propias del ser humano.

El Dr. Gary Marcus (2009), profesor de psicología de la Universidad de New York y director del NYU Children Language Center, plantea que la evolución biológica se construye sobre lo que se presenta ante el organismo. En su libro, Kludge,  describe al cerebro como un órgano imperfecto que se adapta torpemente al entorno y a cambios biológicos, remendando y construyendo soluciones “prácticas” para las situaciones a las que se enfrenta. Estas soluciones tipo “parcho” (kluge), en muchas ocasiones no son las más eficientes, sólo tratan de resolver la situación a corto plazo.

Casos como el de Genie, la niña feral, demuestran lo que le sucede al humano cuando se enfrenta a condiciones carentes de relaciones con otros humanos. El aparato biológico está potencialmente apto. Sin embargo, el aparato cerebro – neuronal se ajustará a las condiciones del entorno en que se desarrolle, creando todos los parchos, ajustes y reconfiguraciones que le permitan adaptarse de la manera más práctica posible, no necesariamente la mejor ni la más eficiente (Marcus, 2009).

En resumen, el niño feral constituye, por un lado, un elocuente ejemplo de la influencia del entorno y el cuidador en el desarrollo del individuo. Y por otra parte, de la plasticidad cerebral y los cambios que genera en el sujeto, para adaptarse a condiciones extremas.

En adición pasemos a ver el caso de los gemelos idénticos. En estos, la estructura genética es idéntica y sólo cambian las experiencias de vida, lo que produce dos sujetos biológicamente iguales, pero psicológicamente diferentes. El resultado es que cada uno construye su propia personalidad a través de su particular dialéctica entre su estructura biológica y las experiencias de vida.  En otras palabras gracias a su plasticidad que los aparta de la predeterminación genética.

   El que entendamos que el ser humano carece de instintos y que es por esto, precisamente, que se ve obligado a construir su sentido, hace que emprendamos la búsqueda de las instancias que conspiran para el desarrollo de la comunicación intrapersonal. De esta manera,  lograr un mayor entendimiento del organismo vivo más complejo del universo conocido, el ser humano. De eso se trata este Blog.

Notas:


[1] Autora extrajo esta cita del artículo de Cowan, WM. (1987) Desarrollo del cerebro, Investigación y Ciencia, 68 –82.

[2] Instinto: conjunto de pautas de conducta que se transmiten genéticamente, y que contribuyen a la conservación de la vida del individuo y de la especie. Rescatado del Internet el 20 de octubre de 2010 en: http://www.wordreference.com/definicion/instinto

[3] Hemisferiotomía: proceso quirúrgico en el que se extirpa completamente uno de los hemisferios cerebrales al paciente.

[4] Publicación DOME, del Hospital Johns Hopkins. Vol. 59 #3. abril, 2009. rescatado del Internet el 23 de septiembre de 2010 en:  C:\Documents and Settings\Gil Burgos\My Documents\Tesis\DOME Just Look at Them Now!.mht

[5] Rescatado del Internet el 23 de septiembre de 2010 en: http://www.youtube.com/watch?v=TSu9HGnlMV0&feature=related

[6] Publicación DOME, del Hospital Johns Hopkins. Vol. 59 #3. abril, 2009. rescatado del Internet el 23 de septiembre de 2010 en:  C:\Documents and Settings\Gil Burgos\My Documents\Tesis\DOME Just Look at Them Now!.mht

[7] Para mayor información sobre niños ferales, se puede acceder a la página virtual: www.feralchildren.com

[8] Realizo esta distinción ya que, en el tiempo de convivencia con animales el niño feral desarrolla el comportamiento y aprende de los mismos. Sin embargo, la discusión de si existe una cultura animal prevalece en nuestros días y no es materia de este trabajo.

[9] Por plasticidad queremos significar la ausencia de instintos en el ser humano lo que le permite convertirse tanto en un “lobo”,  “oso”, en un “demonio” o en un “santo”.

[10] El desarrollo del lenguaje depende de la edad y de la condición del niño en el momento del aislamiento, de la
duración e intensidad de la privación de otros factores biológicos como una buena nutrición para el crecimiento del cerebro.

Bibliografía:

Halfon, N.; Shulman, E.; Huchstein, M.  (2005). Brain Development in Early Childhood, en: Readings on The Development of Children.2005. New York.Worth Publishers

Marcus, Garry. (2009). Kluge: The Haphazard Evolution of the Human Mind. NewCork. Houghton Mifflin Harcourt Publishing Company.

Poch, María L. (2001). Neurobiología del desarrollo temprano. En: Contextos educativos: Revista de educación, ISSN 1575-023X, Nº 4, 2001 (Ejemplar dedicado a: Desarrollo cognitivo y educación) , pags. 79-94 .

Acerca de comunicacionintrapersonal

Mi nombre es Gil Francisco Burgos. Soy publicista con más de 20 años de experiencia. Comencé estudios en Ciencias Naturales y luego pasé a completar un bachillerato en Comunicación Pública. Actualmente poseo una Maestría en Teoría e Investigación en Comunicación de la Escuela de Comunicación, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. En mi tesis, La Creación de Sentido en el Ser Humano y su Representación Mediante Dos Modelos Biosociales de Comunicación Intrapersonal Humana, presenté a La Academia el fruto de un estudio de diferentes disciplinas y teorías, que realicé por un periodo de más de 3 años. Para entender la creación de sentido en el ser humano, es necesario lanzar puentes entre las Ciencias Biológicas y las Humanas, dando especial énfasis en las teorías de comunicación. Estas últimas pueden arrojar luz sobre el proceso particular de creación de sentido en nuestra especie, que, al estar compuesto por ideas y pensamientos, es, evidentemente, comunicacional. Y todo esto, enmarcado en un gran hallazgo encontrado a través de nuestras investigaciones y que nos diferencia de las demás especies vivas en el planeta, nuestra ausencia de instintos, tema que desarrollo con más profundidad en mi blog personal: http://comunicacionintrapersonal.com “La verdadera cuestión es la de si los instintos son compatibles con la organización social del hombre, con su naturaleza social y con la responsabilidad de este ante sus propios actos. La respuesta es que no son compatibles.” (Revista Cubana de Psicología, 1988)
Esta entrada fue publicada en Bienvenida, La ausencia de instintos en el hombre (parte 2), La ausencia de instintos en el ser humano y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

21 respuestas a La ausencia de instintos en el hombre (parte 2)

  1. covalencia dijo:

    Excelente trabajo. Cada vez se pone mas interesante!

  2. Luzmary dijo:

    Muy interesante trabajo, me gusto mucho. Es increible lo que el cerebro humano puede hacer, segun las diferentes situaciones en las que se encuentra. Creo que este tipo de investigaciones, nos demuestra lo importante que es el medio ambiente en la formacion y el desarrollo del ser humano, aun asi, es sorprendente la capacidad que tiene el ser humano de adaptarse rapidamente a los distintos cambios. Sin embargo, este conocimiento nos deja con la responsabilidad de crear un ambiente saludable a los ninos, si queremos que ellos puedan llevar una vida saludable en sociedad.

  3. Basharat dijo:

    I stumbled on your websites by accident whereas checking Yahoo and I am glad I did. Your publish is known as a bit completely different and I enjoyed browsing it. I will in turn produce a comment about it on my weblog and point my website visitors your way. Many thanks.

  4. Feoris dijo:

    What a great internet site. I am thrilled I discovered it.It is really awesome to study one thing unique I cannot find subscription record

  5. Felice dijo:

    Espero que no dejes de producir inforacion en esta pagina. Muchos exitos

  6. Naoma Tredo dijo:

    Super-Duper site! I am loving it!! Will come back again. I am bookmarking your feeds also.

  7. Impressive, this is an amazing bail bonds post! I bookmarked your website and added you in my RSS feed.

  8. bancofar dijo:

    Me contenta el haber sido un invitado de tu sitio web. En realidad aprecio la informacion que has transmitido en ella

  9. lan dijo:

    I’ve learn a few excellent stuff here. Certainly worth bookmarking for revisiting. I surprise how so much attempt you set to make any such fantastic informative website.

  10. Great content and great layout. Your blog site deserves all the positive feedback it’s been getting.

  11. I simply want to mention I’m beginner to blogging and honestly savored this website. Probably I’m likely to bookmark your blog post . You definitely come with amazing articles. Thank you for sharing your webpage.

  12. Hi comunicacionintrapersonal.com owner your site is interesting but you should improve graphics

    legal steroids that work
    legal steroids for bodybuilding
    best legal steroids

  13. unlockmobile dijo:

    Hi comunicacionintrapersonal.com webmaster, can i post on your site?

    LG optimus t unlock code
    LG phoenix unlock code
    LG optimus v unlock code

  14. Adaline Zeh dijo:

    Thanks for sharing. Great info.

  15. Hi comunicacionintrapersonal.com is cool i love to read your content
    prohormones sale

  16. I just want to say I’m newbie to blogs and absolutely liked your web site. Very likely I’m want to bookmark your site . You actually have awesome well written articles. Many thanks for sharing your webpage.

  17. Hi! comunicacionintrapersonal.com admin, i love to read your site

  18. I’m also commenting to let you know of the brilliant discovery my friend’s daughter experienced browsing your site. She figured out a good number of details, with the inclusion of what it is like to have an awesome giving heart to make many people quite simply know precisely specific impossible matters. You truly did more than our expectations. I appreciate you for coming up with these powerful, trustworthy, informative and fun tips on your topic to Sandra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *